Vamos de nuevo para Redes. El calor es de verano, y sin pizca de aire. Eso ha favorecido que las hayas ya tengan incipientes hojas, pero como ya ocurrió otros años puede venir frío, o incluso nieve de nuevo y los brotes se "quemarán".
Ya llegaron los bisbitas arbóreos, y vemos zorzales charlos, camachuelos, el pinzón con sus trinos ya está tomando territorio para la cría. También canta a menudo el trepador azul, el agateador norteño, y el tamborileo del pico picapinos es insistente. Los amigos de siempre están más reacios, aunque acuden, no lo hacen con tanta insistencia, y pensamos que se debe al haber aumentado la comida en el bosque, pues aparte de los brotes, los muchos insectos que ya pululan por doquier ya son producen buen aporte de alimento. La Colasina se pasa buena parte del día con ellos, mientras que el Wili hace trabajos de mantenimiento.
En el bosque de enfrente se escucha a menudo el arrullo de la paloma torcaz, y los "gritos" del gavilán. Sin embargo, al oscurecer se echa en falta el canto del cárabo, que hace años era imposible no oírlo todas las noches, y actualmente sólo se le oye en ocasiones esporádicas.
Estos inusuales calores propiciaron que las flores de suelo ya sean más evidentes, y mientras que los grandes narcisos se están marchitando, ya hay algunos narcissus triandrus, se ven margaritas, dientes de león, anemone nemorosa y la bella euphorbia hyberna. Al igual que los devaneos que muestran los machos de lagartija roquera por los muros de la cabaña.
Trepador azul. Redes, Casu.
Herrerillo capuchino. Redes, Casu.
Brotes de haya. Redes, Casu.
Anemone nemorosa. Redes, Casu.
Diente de León. Redes, Casu.
Euphorbia hyberna. Redes, Casu.
Margarita. Redes, Casu.
Narcissus triandrus. Redes, Casu.
Lagartija roquera, macho. Redes, Casu.
Este macho de roquera, parece saludar... Redes, Casu.
Domingo 10.
Por el contrario, hoy amanece con niebla y, orbayu, que aunque muy suave, no tiene nada que ver con el día soleado de ayer.
El miércoles 13, fuimos Abel y el Wili de nuevo, con el día soleado y muy agradable. Pudimos costatar que los pájaros, aparte de que ya hay mucha más biomasa que deglutir, están ya enfrascados en el celo inminente, y acuden muy de pascua en ramos al comedero. Y en un paseo que dimos por la zona tampoco vimos ningún ungulado, lo que nos extrañó. Vimos ratoneros en parada nupcial, un águila real, chovas piquirrojas, y un solitario buitre leonado.
Pero el día tan agradable, y la tranquilidad de estos montes cantábricos nos hizo pasar un buen día de primavera.
Esto es todo por hoy.










