Salimos al amanecer hacia Unquera. Paramos a desayunar unas corbatas, y continuamos por el desfiladero de la Hermida y Potes. Fuimos en busca de un treparriscos que no encontramos, está claro que este pájaro se nos resiste. Pero el día tan estupendo que hace nos consuela. Vemos un grupo de buitres cicleando sobre un risco, y varios escribanos montesinos, cernícalo vulgar y chovas.
Por la tarde vamos para Espinama y nos instalamos con el cámper al final del pueblo para dormir. Salimos a menudo después de ponerse el sol, para ver la "superluna", pero hay niebla, y no se deja ver.
Buitre leonado. Foto sin recorte, lo que da una idea de a que distancia le pasó a la Colasina.
Buitre leonado.
Domingo 20.
Nos levantamos con el cielo despejado, y una ligera helada. Partimos para la cercana Fuente Dé, (1078 m.s.n.m.) para desayunar en el aparcamiento y esperar a que comience a dar viajes el teleférico.
Mientras esperamos que comience a dar viajes el teleférico hacemos algunas panorámicas, con la Peña Remoña, a la izqda.
El día prometía, aunque solo fuese por el cielo azul, y esas calizas tan impresionantes de la Peña Remoña.
A las 10 cogemos el funicular, que en 4 minutos (1834 m.s.n.m) nos deja en el mirador del cable. Hay bastante nieve, pero hay calveros en las praderías suficientes para buscar los pájaros típicos de la zona. La nieve está dura, pero a medida que va calentando el sol va ablandando, lo que hace más pesado caminar por ella en los lugares en los que no tenemos más remedio que cruzarla.
Nada más llegar vemos que las chovas "están esperando a la gente", y se acercan mucho, lo que nos permite hacer primeros planos, y en algunas ocasiones con el zoom en 200 mm ni entran en a toma. Después damos con acentor alpino, que era otro de lo que íbamos a buscar, en total vimos 3 ejemplares distintos. También dimos con un rebaño de rebecos muy confiados, y junto a ellos salió volando un bando de perdiz pardilla de al menos 10 ejemplares, luego pudimos ver que la zona estaba llena de deyecciones frescas de las perdices.
Las vistas tan espectaculares, los pájaros y los rebecos nos hicieron pasar un día inolvidable. Nos faltó el gorrión alpino, pero lo suplió el bando de perdices pardillas, que aunque no pudimos fotografiar nos alegró verlas, pues hacía algunos años que no las veíamos.
Chova piquigualda.
Chova piquigualda.
Acentor alpino.
Acentor alpino.
Rebeco, joven. Al avistarlos aquí, estaban bastante cerca, pero al rato se fueron a su bola un poco más abajo, pensamos que a beber, pues lo hicieron casi todos en los charcos que había entre las rocas, y también a acostarse en la nieve.
En el nuevo sitio donde se instalaron ya tuvimos que compartir el objetivo grande, al que tuvimos que poner el convertidor 1.7 X. En la elipse azul se ve la zona, y en el círculo rojo donde están echados los de la foto de abajo. Después de hacer Wili una tanda, la Colasina (en la foto) tomó el relevo.
Rebecos, muy relajados.
Las vistas hacia la Liébana, son impresionantes, con la mole de la peña Remoña en el centro.
La peña Olvidada (derecha) y el camino entre la nieve que lleva a Peña Vieja y Horcaos Rojos.
En cuanto parabas un rato en un sitio, las chovas piquigualdas aparecían como por arte de magia. Mientras comemos se apostaron junto a nosotros, e incluso nos cogían trozos de comida de la mano.
Chovas piquigualdas.
Chovas piquigualdas.
Bajamos muy cansados, pero con la convicción de que tenemos que repetirlo.
Regresamos por Cabrales, Cangas de Onís; y en Infiesto, paramos un momento a ver cómo evoluciona el nido del mirlo acuático, vemos que está totalmente terminado, y lo más probable es que ye esté un adulto dentro incubando, pero no se ve el interior....
Por cierto, varias de las chovas (como se aprecia en las fotos) están anilladas, también uno de los acentores. Pertenecen a un trabajo del GIA, que coordina benito.fuertes@unileon.es, si en alguna ocasión os movéis por Picos y leeís alguna anilla, en esa dirección de correo podéis enviar las observaciones.
Esto es todo por hoy.





























