Aquí podréis asistir al diario de nuestras salidas fotográficas. Y como un diario se escribe. Generalmente versan sobre naturaleza, pues es nuestra mayor pasión. Flora y fauna, en la medida que nos permitan sus integrantes fotografiarlas serán incluidas para acompañar al texto. Tampoco desdeñamos monumentos, u otras posibilidades fotográficas con las que podamos encontrarnos. Esperamos que sea de vuestro agrado.

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martes, 14 de diciembre de 2010

En nueva compañía.

11.12. sábado.

Nos fuimos temprano para Redes. Tras la obligada parada en Campo de Caso a comprar el pan, subimos con buen tiempo, sobre todo en lo que a temperatura se refiere. Nada más salir del Suzuki, ya se acercan nuestros amigos, es increíble, ¡conocen ya el vehículo!. Al abrir la puerta de la cabaña, ya tenemos junto al comedero algunos garrapinos piando, como si estuvieran dando la voz de alarma a los demás, avisando de que ya llegan los que les ponen la comida "fácil". El comedero como es natural está vacío, y lo llenamos de inmediato, al colocarlo, ya están esperando cerca d nosotros, y el resto del día el trasiego es continuo. Los garrapinos los más confiados, pero los trepadores azules hoy están igual que ellos, aunque los palustres no les van a la zaga. Hoy hay 3 carboneros comunes que también entran sin problemas, y todo esto sin hide. Preferimos hacer menos fotos y verlos a pecho descubierto como se van turnando por orden escrupuloso, como si tuviesen número. Primero los trepadores, que cuando vienen, los demás se van a las ramas a esperar, luego los carboneros comunes, el siguiente turno es para los palustres y, finalmente les toca el turno a los más pequeños; los carboneros garrapinos.
Aparte de hacer cosas necesarias, nos ponemos a 3 mts, y ellos a lo suyo. También vemos un nuevo reyezuelo sencillo, pero en el gran acebo que tenemos 15 mts más abajo, viene un herrerillo capuchino que se anda por las ramas superiores del fresno, pero no baja, lo que nos parece natural al no estar tapados. Pero lo mejor del día es un par de pinzones reales que se posan, uno en el suelo, y el otro en una rama, aunque algo más lejos, y sólo un momento.
Al atardecer se asoman unas ciervas en la loma de enfrente, pero ya está anocheciendo y sólo se ve la silueta recortada.

Trepador azul. El Ribón. Caso.

Carbonero común. Trepador azul. El Ribón. Caso.

Carbonero garrapinos. Trepador azul. El Ribón. Caso.

Pinzón real, macho. Trepador azul. El Ribón. Caso.

Pinzón real, macho. El Ribón. Caso. Esta, la recorté un 50%, para que se vea mejor la belleza de este pájaro, a pesar de estar en plumaje invernal.

Topillo sp. En ocasiones, se asomaba este entre nuestros pies, por algunos de sus agujeros. El Ribón. Caso.

12.12. Domingo.

Nos levantamos al alba, y ya sentimos los páridos afuera. Al asomarnos ya está el trepador y los demás desayunando. Nosotros hacemos lo propio para dar un paseo por el Cotu a continuación.
El hayedo ya está con la desnudez típica del invierno, al contrario que nosotros, las hayas se desnudan sin pudor en invierno, dejan las vestiduras verdes que las cubren en el estío. Ahora la falta de vestidura te deja ver el interior sin resquicios, y el suelo del bosque se nutre del manto de hojas que tantos meses vistieron a las imponentes hayas...
En los años en que nuestro amigo Walter (el viejo urogallo) estaba aún por sus predios de invierno, era casi imposible no toparse con él en el Cotu, hoy no vimos ni rastros, ni sus conspicuas deyecciones... Quizás ya no esté entre nosotros; ¿otro menos? Pero llegados de nuevo a la cabaña, vemos que el trasiego continúa y nos alegran el semblante.
Pasamos el resto de la mañana con ellos. Se asoma de nuevo el capuchino, pero no baja, así que ponemos un viejo hide que tenemos allí, de una solo plaza, y le colocamos para turnarnos. Como era de esperar el capuchino con el hide se decide, pero parece que le gusta más la grasa que los frutos secos, y sólo come de ella, y a pesar de la luz, que no es la mejor, nos alegra mucho tener un nuevo comensal.

El hayedo está ya desnudo. El Ribón, desde el Cotu. Caso.

Herrerillo capuchino. El Ribón. Caso.

Herrerillo capuchino. El Ribón. Caso.


Vemos que alguna veces, los trepadores llevan la comida que sacan a una zona concreta del hayedo, cada uno tiene la suya. Sospechamos que van a hacer acopio en alguna grieta para tenerla a mana cuando no estemos y la comida escasee.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Salidas al Ribón.

21/08.
Después de mes y medio volvemos para el Ribón. Los lirones no tienen apenas actividad. Quizás estén con el pseudo letargo que les suele acontecer en esta época. Se intuye, por la noche tan tranquila que disfrutamos. En total actividad no paran de corretear por las vigas en sus idas y venidas, con la consiguiente vigilia de sueño que nos obligan a tener, aunque lo asumimos con agrado por el lujo que tenemos de poder disfrutar de unos inquilinos tan peculiares. Este año apenas los vimos, pues salieron del letargo de forma inusualmente tardía, suponemos que por el mal tiempo primaveral que aconteció.
Si que funciona el comedero que pusimos, pues está de nuevo vacio. Colasina encuentra bien avanzada la tarde una larva de esfinge del aligustre dentro de la cabaña, y que es la primera vez que la vemos por estos lares. La colocamos en una gran hoja y en un helecho para aprovechar la ocasión de hacerle fotos con las luces ya anaranjadas que ofrece el sol en La Gorina, para luego dejarla a buen recaudo entre la hojarasca.

Oruga de esfinge del aligustre. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Oruga de esfinge del aligustre. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

22/08.
Amanece soleado y caluroso. Nada más que da el sol en el valle de la Cardosa, -poco más abajo del Ribón-, vamos a hacer una panorámica del cordal que se ve enfrente, para compararlas en pleno estío con las que puse en invierno en otra entrada I y II.   
 
De izqda. a dcha. se pueden observar la cordal del Cuntu `l Oso, la Peña `l Vientu, El Cascayón, y en el centro el Gavilán. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

A media tarde descubre Colasina una rosalia alpina en unos troncos de haya cortados para leña, que tenemos apilados junto a la cabaña. Disfrutamos de ella el resto de la tarde haciéndole fotos a menudo, según se movía por ellos. A pesar de la de infinidad de veces que llevamos acudiendo, tanto a la cabaña, como a otros muchos hayedos, es la segunda vez que vemos esta especie, y la anterior no nos dio tiempo de hacerle ninguna foto. No en vano es uno de los cerambícidos más escasos y en peligro.

Rosalia alpina. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Rosalia alpina. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

04/09.
Vamos de nuevo para El Ribón, y en estos 15 días se jalaron el contenido del comedero. Lo rellenamos y en menos de diez minutos ya están acudiendo los garrapinos y palustres.
Llevamos otro nuevo e igual, y le rellenamos también, pero de momento le colocamos muy próximo a la puerta de entrada a la  cabaña. Estando sentados (sin cubrirse) con el equipo preparado y apuntando al comedero "viejo", Colasina se percata (le tenemos un par de mts a nuestra espalda) que en el comedero nuevo tiene un lirón gris haciendo malabares para comer de él.

Lirón gris. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Seguimos haciendo a los páridos, y a un trepador azul que también se anima a comer los frutos secos.

Carbonero garrapinos. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Carbonero garrapinos. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Trepador azul. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

05/09.
La noche fue movida, y los lirones apenas nos dejan dormir.
Nada más abrir la puerta, (bueno la parte de arriba, pues es de las que abren en dos partes) vemos en el comedero que tenemos junto a la misma un lirón gris comiendo, le iluminan los primeros rayos de sol, raro de observar normalmente de día fuera de la cabaña. Están muy confiados y uno de los de dentro viene varias veces a comer de la mano. Esto a estas alturas no es ya nada habitual, normalmente es al salir de la hibernación, en que están muy hambrientos, cuando al sentirnos llegar a la cabaña, suelen salir varias veces a "pedirnos" comida. Suponemos que esta actitud puede deberse a la gran "seca" que hay en el monte, y que quizás esté propiciando que no estén consiguiendo el suficiente alimento.

Lirón gris. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Lirón gris (sin inmutarse) y Colasina. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Lirón gris. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Después de desayunar pasamos la mañana al comedero viejo, con los mismos comensales de ayer.

Trepador azul. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Carbonero garrapinos. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Carbonero palustre. El Ribón. P.N. de Redes. Caso. Asturias.

Esperábamos que ya hubiese paso de papamoscas cerrojillo, pero no fue así. No obstante fueron dos salidas muy gratificantes, y relajantes.

lunes, 17 de mayo de 2010

Más de 30 años.

El título de esta entrada se refiere al tiempo que hacía que no veíamos nevar (tanto) a estas alturas de mayo. Este invierno fue de época, pero la primavera, no le va a la zaga, pues es la tónica desde hace 15 días, justo al día siguiente de la anterior entrada, el tiempo cambió radicalmente.


15 y 16. 05. 2010.
El sábado nos acercamos a León a investigar una zona, para a la tarde regresar por el puerto de Tarna para Redes. En Tarna nevaba como si de febrero se tratase, cuajando ya en la carretera, con todos los montes y praderías con un buen manto blanco.

Ya en El Ribón, aunque no nevaba tanto, y ni siquiera cuajaba, el frío era invernal, con una niebla muy espesa que sólo a ratos se aclaraba un poco. Lo primero que vemos es que las hojas que despuntaban hace 15 días quedaron "quemadas" por el frío y la nieve.

Aunque las hayas parece que siguen tratando de que la foliación sea un hecho irreversible, y ya se ve el gran manto verde del bosque, que en estas fechas tendrían que estar totalmente desplegadas.

Está todo sembrado de euphorbia hyberna, con algunos copos de nieve congelados.

Sin embargo ayer, por fin, se abrieron claros, y nos permitió ver que los montes de enfrente tienen una buena capa.

Como el día invita a pasear, lo hacemos como tantas veces por el Coto Abellar, y llevamos una grata alegría, ¡vemos 3 rebecos!, esto que puede parecer una tontería, no lo es en absoluto.

Rebecos.

El ahora P.N. de Redes (antes denominado Coto Nacional de Caza de Reres) mantenía una población de unos 6000 rebecos hasta finales de los 90. Un brote de sarna, diezmó más del 90% de la población, y era casi imposible ver algún ejem, en esta zona durante los últimos años. Antes de la sarna, era muy frecuente ver por el Coto pequeños rebaños (de 30 ó 40 individuos) durante el invierno y la primavera, incluso hay una "paridera" en la parte E del coto, muy cerca de la cabaña, donde era frecuente ver a las hembras con las crías recién nacidas en mayo. Aunque la recuperación de la población está claro que va a llevar años, es una puerta a la esperanza verlos de nuevo por esta zona.

Por la tarde seguimos de nuevo las evoluciones de la pareja de amigos que vienen a comer lo que les ofrecemos, además  ya aceptan también la comida del nuevo comedero artesanal que les pusimos hace 15 días con frutos secos. 

Carbonero garrapinos.


garrapinos en nuevo comedero.

Este tronco de haya tenía este musgo, tiene una forma como se puede ver muy curiosa, y era la única mancha de musgo existente en todo el árbol.


domingo, 14 de marzo de 2010

Un invierno interminable.

13. 03. 2010. Sábado
Muy temprano, salimos para el Ribón. No sabíamos como lo encontraríamos, pues estos días pasados no se veía el Aramo por la nube baja. La sierra del Aramo (donde se encuentra la famosa subida del Angliru) se divisa desde algunos puntos de Gijón, y sirve para hacerse una idea de la nieve que puede albergar la cordillera.
Sin embargo, ayer al salir, a pesar de estar cubierto, la nube alta si permitía la visión del Aramo, y ya suponíamos que pisaríamos algo de nieve. Al llegar a Soto de Caso ya se divisan las praderías del Ribón, y vemos que tiene una ligera capa. Pero logramos subir el TT con unos 5 cms de nieve hasta la mitad del camino, donde le dejamos, pues es el único lugar donde poder dar vuelta de no subir hasta arriba. Sólo nos queda por andar unos 200 metros. En la salida El Ribón II  comentaba la gran cantidad de rastros que observé ese día, sin embargo eché en falta uno de los que con nieve nunca había fallado: de lobo. Ayer al poco de dejar el Suzuki  lo primero que vemos son rastros de lobo, se ven varias patadas juntas, y una muestra de orín sobre un brezo, que coloreó y derritió la nieve. Unos metros antes de la cabaña (tienen el paso a escasos cinco metros) las patadas se bifurcan en tres ramales sin retorno, para juntarse de nuevo unos metros más adelante, es decir, que podemos estar seguros que son tres ejemplares los que subían.
Al mediodía se pone a nevar, y ante la amenaza de quedar aislados bajamos de regreso. Hago unas fotos a los rastros, que por desgracia ya están parcialmente tapados por la nieve caída, y venimos de regreso.
En definitiva, que este invierno, aunque está siendo como era habitual hace años, lo mal acostumbrados que estábamos estos 3 ó 4 invieros pasados, hace que se esté haciendo algo interminable.

rastros de patadas y orín de lobo.

desde otro ángulo.

A través del parabrisas, es curioso que caía algo menos que en El Ribón, a pesar de descender muy poco en altura.

La Cardosa.

jueves, 4 de febrero de 2010

El Ribón II

03. 02. 2010. Ayer con el día precioso se me ocurrió ir hasta El Ribón, en el P.N. de Redes (ver entrada, El Ribón, 24.01, también sirve para ver el contraste de una y otra salida). Sabía que había nieve, pues al ir al comedero de Abel anteayer, la cordillera y el Aramo se veían con un buen manto blanco, se podía calcular que la cota estaría por los 800 mts. Por ello el motivo de ir era patear nieve y hacer fotos con ella como protagonista.


Al llegar al pueblo de inicio de la pista que conduce al Ribón, veo que la nieve ya comienza en los 500 mts, tengo que subir casi 2 kms por con unos cms de nieve cubriendo la pista, pero como hay rodadas, pienso, si otro subió yo también podré…

En el Cantu l`Oración se acaban las rodadas y no me aventuro más. Pongo las botas y después de mucho tiempo sin hacerlo, también las polainas. Camino sobre unos 15 cms de nieve de momento. En la subida vi tres camachuelos, y siento algunos carboneros garrapinos. Ya en el Ribón hay unos 30 cms. Nada más llegar, como algo en la cabaña. A continuación voy a patear el Cotu Abellar. La nieve, aunque hubo helada está en polvo fino, y los brillos que producen los cristales parecen estrellas diurnas. En el Cotu ya hay zonas donde hundo hasta la rodilla, pero lo que se observa (aunque cientos de veces visto, nunca deja de asombrarme) desde el Cotu, me hace olvidar lo que me está costando a nivel físico. En la nieve vi, bastantes rastros, es curioso que los que más vi fueron de la especie que menos veces se suele ver: liebre de piornal, también de jabalí, que además por el espesor de la nieve marcaba la barriga en ella.

Al final pateé unos 6 kms de nieve blanda, que a mi edad y por lo olvidado que lo tenía me reportaron unas buenas agujetas, que aún perduran. Pero valió la pena.

Espero que las fotos os gusten.

Desde donde dejé el vehículo.

La misma toma de la anterior entrada (del 25.01) pero sin nube baja.

Llegando al Ribón.

El Ribón.

El Ribón, al fondo el Picu Maciédome.

 
Camino del Cotu, el peso de la nieve hace que las ramas se atrapen en la ladera.

El Ribón desde El Cotu Abellar.

 
Desde el Cotu, izqda Tiatordos, centro se vislumbra el occidental de Picos, y a dcha el Maciédome.

 
Vista N, desde el Cotu.

 
Bajando por la ladera Lluis, Cotu Abellar.

Y ya al bajar, en el centro el Cotu Abellar, a la dcha el Cantu l`Oso.

Iniciando la bajada se me ocurrió hacer esta de recuerdo, encuadré y mientras disparaba pensé; si se suelta el freno de mano...