El viernes y el sábado, estuvimos en el robledal de los picos medianos. Éste, ya con su gran manto verde, inmenso, solitario. Y allí solos (bueno también había páridos y trepadores cebando en huecos altos) con la compañía de una pareja que a escasos metros de nosotros, y sin el menor atisbo de temor se afanaban en su quehacer diario, como era el aportar sin apenas descanso cebo a los pollos que dentro del hueco del viejo roble esperaban impacientes por la comida.
Es increíble lo confiados que son estos bichos cuando tienen pollos, pues mientras preparábamos los hides, llegaron con cebo y sin taparnos entraron sin más, eso a pesar de estar a escasos 10 mts. Esta misma actitud la vivimos con el pito negro hace años, que a pesar de ser de las especies más ariscas fuera del celo, cuando tienen pollos la confianza que muestran es inaudita.
Pico mediano (Drendrocopos medius)
El sábado un par de horas antes del ocaso, satisfechos del curro con los medianos nos fuimos donde tuvimos que dejar el cámper, y que está muy cerca del nido de trepador azul del que ya os hablamos. Como la luz es muy buena nos ponemos a hacer fotos en la convicción de que la hembra seguía sola cebando como nos había dicho nuestro amigo Abel, que había estado unos días antes.
Cual es nuestra sorpresa, al ver que hay dos ejemplares cebando, y uno es macho, es decir, que inexplicablemente, lo del primer día, o bien es que el macho se había tomado unas vacaciones, o un macho solitario se unió a la hembra (cosa esta más que improbable). En varias horas de la primera visita y con pollos pequeños, la hembra como os decíamos tenía que salir a por cebo y seguir incubando, y ahora están los dos. Bueno, sea como fuere, al menos los pollos ahora se saciarán más y no tendrán ningún problema para salir adelante.
Trepador azul. (Sitta europaea).












